nacido en el pantano.
hoy puedo decir que soy un ser afortunado, tengo todo lo que necesito y lo que aun no me hace falta pero en el futuro sí, eventualmente lo tendré.
no es material lo que la vida me trae, no tiene costo ni valor, su saturación es mínima, etérea como el alcohol, rápidamente sube a la cabeza de forma confusa, sus concentraciones están en una dimensión liviana y autosustentable, es tan fina como un insecto y el efecto de fortuna que genera en mi vida es simplemente el de como un insecto cae tranquilamente por el aire espeso que lo frena y lo aloja suavemente en la tierra dura.
nuevamente el viento veleidoso, vengativo, celoso y desmantenido llega con aliento fresco a congelar por un ratito nuestras vidas, hundiendo puñales sólidos de liquido pétreo en el alma, aliento que se hace corriente con el suelo y hace del cuerpo un camino fácil, el recorrido con menos resistencia que el agua congelada encuentra en su camino abajo, rodando perezosamente sin querer ir muy rápido, sin querer llegar pronto.
pero esta vez tempranamente y sorpresivamente el agua a bajado de entre las nubes con tanta misericordia de nuestra irreparable carne, ha bajado con tal solemnidad y a la vez humilde y solitaria que mas antes que después se ha entibiado con los rayos solares radiantes y calientes de la fortuna o de la esperanza, sí de la esperanza.
esperanza que sin intenciones belicosas no quiso dar batalla y se rindió a suceder, abrió su coraza al futuro y dejo que se colara toda por entre las almas de mi familia.
un día mas con mis padres y hermanos juntos todos es impagable y la felicidad de estos días es debido al justo sucedido revelamiento de aun tener tiempo para amarlos y aprovecharles el gusto, el aroma, la consistencia de sus existencias junto a mi, doy gracias por estar parado en un lugar privilegiado del dolor que brilla por su ausencia y que deslumbra por su enorme luz de tiempo.
gracias horizonte violáceo por no ponerte negro.
las sombras dependen de la luz.
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